El coming‑of‑age onírico de Jaume Claret Muxart llega a la plataforma el 29 de enero tras su paso por Venecia, San Sebastián y el D’A Film Festival.
Filmin estrena el 29 de enero Estrany riu, la ópera prima de Jaume Claret Muxart y una de las revelaciones del cine catalán reciente. La película tuvo su premiere mundial en la sección Orizzonti del Festival de Venecia y ha continuado su recorrido por certámenes como el D’A Film Festival o la sección Ikusmira Berriak del Festival de San Sebastián.
El filme compite en los Premios Goya con nominaciones a Mejor Dirección Novel y Mejor Actor Revelación para Jan Monter, y suma además ocho nominaciones a los Premios Gaudí, incluida la de Mejor Película. El guion está firmado por Claret Muxart junto a Meritxell Colell.
Un viaje iniciático a orillas del Danubio
La historia sigue a Dídac, un chico de 16 años que recorre en bicicleta el Danubio junto a su familia. En pleno verano, un encuentro inesperado altera el rumbo del viaje: un misterioso joven emerge del río y su presencia despierta en Dídac emociones nuevas que también afectan a su relación con los suyos.
Un cine expresionista en 16 mm
Aunque no es autobiográfica, la película nace de las experiencias del director viajando en bicicleta por ríos europeos. El paisaje es un personaje más: Claret Muxart sitúa la acción en la zona del Danubio en la Selva Negra, lejos de las postales de Viena o Budapest, buscando los tonos verdes del verano.
Rodada en 16 mm, la película adopta un estilo pictórico que remite a la tradición artística familiar del director:
“Siempre digo que quiero hacer un cine expresionista. El 16 mm está mucho más cerca del óleo”, explica Claret Muxart, nieto del pintor expresionista abstracto Jaume Muxart y de la artista Roser Agell.
Adolescencia, deseo e intimidad
La película aborda la adolescencia desde la intimidad y la complejidad emocional, sin reducirla a una historia de descubrimiento sexual:
“No quería hacer una película sobre la homosexualidad, sino sobre la sexualidad en su totalidad”, señala el director, que destaca que el conflicto del protagonista no está en “salir del armario”, sino en sus miedos y su proceso de crecimiento.
Para las escenas más delicadas, el equipo trabajó con una coordinadora de intimidad y definió una puesta en escena muy precisa:
“La distancia ideal de la cámara era un metro. Más lejos era voyeur; más cerca, invasivo. Buscábamos algo sensual, no erótico”, explica Claret Muxart.
El resultado son imágenes de fuerte carga sensorial, casi oníricas, que transitan entre lo real y lo posible.
Estreno: 29 de enero en Filmin

