El prestigioso director iraní Jafar Panahi, encarcelado y censurado en múltiples ocasiones, regresa al panorama cinematográfico con una de las películas más aclamadas del año y favorita en la carrera hacia el Óscar.

Filmin estrenará el 6 de febrero Un simple accidente, ganadora de la Palma de Oro en el último Festival de Cannes. Con este título, Panahi se convierte en uno de los pocos cineastas que han logrado los tres grandes premios del circuito internacional: la Palma de Oro en Cannes, el León de Oro en Venecia (El círculo) y el Oso de Oro en Berlín (Taxi Teherán). La película suma además cuatro nominaciones a los Globos de Oro y dos candidaturas a los Premios Óscar, incluida la de mejor película internacional.

La historia sigue a Vahid, un modesto mecánico iraní que se ve obligado a revivir su paso por prisión tras un encuentro fortuito con Eghbal, un hombre que le recuerda a su antiguo carcelero. Inquieto, Vahid reúne a sus compañeros de celda para confirmar su identidad. Pero si se trata realmente de él… ¿qué harán?

La tercera condena

Panahi ya ha cumplido dos condenas por su cine. La premiere de Un simple accidente fue, de hecho, la primera vez en 15 años que pudo asistir a una proyección pública de una de sus películas.

En 2010 fue detenido por “conspiración contra la seguridad nacional” y “propaganda contra la República Islámica”, recibiendo una pena de seis años de prisión y 20 años de prohibiciones profesionales. Aun así, encontró formas clandestinas de seguir filmando: Esto no es una película (2011), un diario filmado en su apartamento, llegó a Cannes escondido en un pendrive dentro de una tarta. Continuó rodando en secreto hasta 2022, cuando volvió a ser arrestado por los mismos cargos. Tras siete meses encarcelado y una huelga de hambre, fue liberado temporalmente en febrero de 2023.

En diciembre de 2025, mientras promocionaba Un simple accidente, recibió la noticia de una tercera condena, acusado nuevamente de “crear propaganda contra el sistema político”. Panahi tuvo una audiencia de apelación el 4 de enero y continúa a la espera de sentencia.

A pesar de todo, el director sostiene que su cine no existiría sin estas experiencias. Un simple accidente nace directamente de su segundo arresto: “Me pregunté qué pasaría si una de las personas que había conocido en prisión fuera liberada y se encontrara cara a cara con alguien que lo había torturado y humillado”.

El ciclo de la violencia

Panahi se define como un cineasta social. Asume los riesgos que implica su obra y asegura que, cuando termine la promoción de la película, regresará a Irán: “Soy iraní. Nací allí, solo tengo un pasaporte, vivo allí y me inspiro en la gente que me rodea”.

¿Por qué arriesgarse a volver? ¿Por qué no exiliarse? ¿Por qué seguir filmando? Él lo resume así: “Hay dos tipos de cineastas. El que se pregunta qué quiere el público y hace películas en función de eso. Y el que dice: voy a hacer mi propia película y el público tiene que venir a buscarme. Ese cineasta no se somete al control de nada: ni de los censores, ni del público, ni del Estado”.

En Un simple accidente, Panahi plantea una pregunta central: “¿Va a continuar el ciclo de la violencia, o va a terminar?”

Estreno: el 6 de febrero en Filmin

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