Filmin incorpora a su catálogo Balearic, el nuevo largometraje de Ion de Sosa, una propuesta inclasificable que mezcla survival, sátira social y surrealismo para reflexionar sobre la incomunicación entre generaciones. El visionado previo ya está disponible en el Centro de Prensa de la plataforma.
Tras sorprender con Mamántula —que le valió una nominación al Goya al mejor cortometraje de ficción— y títulos como Sueñan los androides, De Sosa firma aquí una obra que consolida su trayectoria como una de las voces más arriesgadas del cine español reciente. Balearic, presentada en Locarno y seleccionada en la Sección Oficial del Festival de Sitges, le ha valido además su segunda nominación al Goya, esta vez a mejor dirección novel.
Coescrita junto a Juan González (Burnin’ Percebes), Chema García Ibarra, Julián Génisson y Lorena Iglesias —quien también actúa en la película y es creadora del Filmin Original Millennial Mal—, la cinta reúne un reparto encabezado por Christina Rosenvinge, Luka Peroš, Marina Llopis y la propia Iglesias. Rosenvinge compone además un tema original para la banda sonora.
Sinopsis
En la víspera de San Juan, un grupo de jóvenes que se ha colado en la piscina de una lujosa casa queda atrapado por tres perros que les impiden salir. Mientras tanto, en una villa cercana, los vecinos celebran el inicio del verano sin sospechar lo que ocurre al otro lado del muro.
Una película mutante
Balearic comienza como un survival reconocible —adolescentes atrapados, una amenaza concreta, una situación límite— para transformarse progresivamente en otra cosa: una sátira de ecos surrealistas que desplaza el foco hacia lo que sucede fuera de campo.
Ese giro fue el motor creativo del proyecto. Como explica Ion de Sosa, la película nace de la decisión de “abandonar” el relato de género para observar a los adultos que celebran ajenos al peligro. Una apuesta que generó dudas durante la financiación, pero que el director defendió como parte esencial de la hibridación de géneros y del tono desconcertante del film.
La incomunicación entre generaciones
El desplazamiento narrativo funciona también como metáfora: jóvenes y adultos comparten espacio, pero no lenguaje. Mientras unos intentan escapar de una situación absurda, los otros permanecen inmóviles, refugiados en sus rituales y completamente desconectados.
De Sosa lo resume así: “Queríamos expresar la incomunicación entre jóvenes y adultos, con una barrera también en el modo de retratarles y que cada uno tuviera su película”. Esa fractura generacional se convierte en el verdadero conflicto del film: no tanto escapar, sino descubrir que nadie escucha al otro lado.
Las referencias van de Buñuel —especialmente El ángel exterminador— a ecos contemporáneos como El triángulo de la tristeza, aunque Balearic evita la sátira cerrada para plantear una pregunta más incómoda: ¿qué ocurre cuando dos generaciones dejan de reconocerse?
Estreno: el 5 de junio en Filmin

