onoLa firma de calificación  Standard & Poor’s, rebajó la deuda de ONO desde B a CCC+, un rating que está en la zona que identifica las inversiones más arriesgadas.

 

Hicieron sus deberes, invirtieron, desplegaron red y consiguieron una masa crítica de clientes que les permitió entrar en rentabilidad operativa. Pero tenían un problema: la ausencia de un padrino, de un socio dispuesto a poner dinero a cada petición, de un ex monopolio en su accionariado con acceso a inacabable financiación. Así que tuvieron que endeudarse. Acudieron al mercado y presentaron sus planes a prestamistas, bonistas o bancos. Lograron el respaldo popular y se pusieron manos a la obra. Ahora, la crisis se ha cruzado en su camino.

 

Esta historia se la conocen bien dos operadoras españolas. Son Ono y Jazztel. La recesión supone para ellas un reto; tendrán que afrontar la caída del consumo, pero tienen la oportunidad de convencer a los clientes de que es el momento de buscar una opción más barata, abandonar al ex monopolio de toda la vida y saltar a una teleco alternativa. Pero aunque el riesgo está ahí, la amenaza para Ono y Jazztel es otra. Se trata de la crisis financiera y la restricción del crédito, que llega cuando sus cuentas de resultados empiezan a despuntar, pero sus balances acarrean el peso de la deuda.

 

Alertas de riesgo

 

Ono publicará resultados la semana que viene. Hasta entonces, la referencia está en sus cuentas del tercer trimestre de 2008, que muestran un Ebitda de 522 millones, lo que permite aventurar una cifra cercana a los 700 millones para el conjunto del año. Frente a estos números hay otros, que son los que cuestionan la salud financiera de la compañía. La deuda es de 4.172 millones de euros, más de cinco veces el Ebitda previsto para 2008.

 

Las agencias de rating no han dudado y en las últimas semanas han lanzado alertas sobre esta situación. Standard & Poor’s fue la primera, y también la más contundente.

 

La firma de calificación rebajó la deuda de Ono desde B a CCC+, un rating que está en la zona que identifica las inversiones más arriesgadas. Pero quizá la parte más dura estaba en el comentario que acompañó la rebaja: ‘Este movimiento refleja nuestra opinión de que, en ausencia de una refinanciación o alguna otra medida que puede ser complicada de llevar a cabo en las actuales condiciones del mercado de capitales, podría ser difícil para Ono abordar los elevados próximos vencimientos de deuda’. Es decir, S&P alerta de riesgo de impago.

 

Moody’s se ha unido a S&P. También ha rebajado dos escalones la calificación de Ono, aunque su comentario es menos rotundo. Lo que teme esta agencia es que la situación económica afecte al crecimiento del Ebitda, con el consiguiente riesgo de que la reducción de deuda sea menor de la prevista. Eso sí, las dos firmas coinciden en dejar la perspectiva de Ono en negativa, lo que implica que puede ir a peor.

 

La parte positiva para Ono es que la mayor parte de su deuda, 3.500 millones, es un préstamo sindicado concedido por bancos con los que tiene una relación de años y de confianza, apuntan fuentes del mercado. Con este escenario, el planteamiento de la operadora pasa probablemente por una refinanciación en 2010, añaden estas fuentes, con el objetivo de alargar los plazos de vencimiento del pasivo y pagarlo con mayor comodidad. Las negociaciones no han comenzado, pero estas fuentes señalan que Ono ha demostrado que tiene capacidad para refinanciar su deuda cada dos o tres años. Pese a que las circunstancias son más difíciles, confían en el éxito de la iniciativa.

 

El horizonte de Jazztel también está puesto en 2010, pero esta compañía ya ha comenzado a tomar medidas. Su problema tiene forma de bono y su importe es de 251 millones. La cifra es mucho menor que la de Ono, pero también lo es su Ebitda. Fueron 6,2 millones el año pasado, el primero en positivo, con la intención de que lleguen a un máximo de 50 millones este ejercicio.

 

Jazztel ha tomado cartas en el asunto y ha reducido su deuda en 24 millones con la compra de bonos directamente en el mercado a un tercio de su valor. Y la intención es seguir por ese camino, para lo que ha contratado a un banco de inversión y le ha dado el cometido de refinanciar su deuda. Su objetivo es ganar la carrera, igual que Ono, pero esta vez el enemigo no es Telefónica, sino la crisis financiera

 

CincoDias

 

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